Archivo histórico · España 1808–1814
Guerra de la Independencia española
La ocupación napoleónica, la resistencia, la guerra peninsular y la revolución política de Cádiz explicadas mediante campañas, biografías, documentos y cultura visual.
La pregunta central
¿Por qué una alianza terminó en una guerra de seis años?
La Guerra de la Independencia no comenzó con una declaración formal. Las tropas francesas entraron en España como aliadas para atacar Portugal, ocuparon fortalezas estratégicas y aprovecharon la disputa entre Carlos IV y Fernando VII. Las abdicaciones de Bayona dejaron a la monarquía sin una autoridad reconocida. El levantamiento madrileño del 2 de mayo de 1808 y su represión aceleraron una insurrección que pronto adquirió dimensiones peninsulares.
El conflicto fue al mismo tiempo una guerra contra la ocupación, una campaña internacional entre el Imperio francés y la coalición británico-portuguesa, y una lucha política por decidir quién representaba a la nación. Mientras los ejércitos combatían, las juntas provinciales, la Junta Central y las Cortes de Cádiz construyeron respuestas distintas al vacío de poder.
Archivo 1808 permite recorrer esas dimensiones sin reducir la historia a una sucesión de fechas. Cada ficha conecta el acontecimiento con el terreno, las comunicaciones, la experiencia civil, la propaganda y las consecuencias políticas. Las discrepancias documentales se indican en lugar de ocultarse detrás de cifras aparentemente exactas.
Cuatro puertas de entrada al conflicto
Cómo evolucionó la Guerra de la Independencia
La cronología completa reúne ochenta acontecimientos, pero el cambio de iniciativa se comprende mejor al dividir el conflicto en cuatro fases conectadas. Ninguna frontera fue estable y el control de una ciudad no equivalía al dominio de su territorio.
Levantamiento y primera respuesta
La ocupación, Bayona y el Dos de Mayo destruyeron la obediencia a un único centro político. Las juntas organizaron ejércitos improvisados; Bailén obligó a José I a abandonar Madrid y los primeros sitios mostraron la capacidad de resistencia urbana. Napoleón respondió entrando personalmente en España con la Grande Armée.
Explorar 1808Ocupación y guerra de desgaste
Las derrotas españolas en Ocaña y otros frentes permitieron la expansión francesa, pero la ocupación nunca consiguió convertir presencia militar en control completo. La guerrilla atacó comunicaciones, Wellington consolidó Portugal y Cádiz permaneció fuera del alcance imperial mientras preparaba una transformación política.
Explorar 1809–1811El año del cambio de iniciativa
La toma de Ciudad Rodrigo y Badajoz abrió el camino hacia el interior. La Constitución de Cádiz proclamó la soberanía nacional y Arapiles permitió a Wellington entrar en Madrid. La campaña rusa obligó a Napoleón a retirar recursos, aunque los aliados todavía no podían sostener todos sus avances.
Explorar 1812Vitoria, Francia y restauración
La ofensiva aliada culminó en Vitoria y desplazó la guerra hacia los Pirineos y el sur de Francia. El Tratado de Valençay reconoció a Fernando VII, pero el regreso del monarca abrió otro conflicto: la Constitución fue anulada y el absolutismo restaurado mientras el país intentaba medir la devastación.
Explorar 1813–1814Batallas que cambiaron el curso de la guerra
Las campañas no avanzaron de forma lineal. Bailén demostró en 1808 que un cuerpo imperial podía ser derrotado; los sitios de Zaragoza y Gerona convirtieron las ciudades en símbolos de resistencia y catástrofe; Arapiles alteró la iniciativa en 1812; y Vitoria precipitó el derrumbe del régimen de José I. Las fichas reconstruyen objetivos, fuerzas, fases, terreno y consecuencias.

Batalla de Bailén
La primera gran capitulación de un ejército napoleónico en campo abierto quebró el mito de invencibilidad imperial y obligó a José I a abandonar Madrid.

Primer Sitio de Zaragoza
Una ciudad escasamente preparada convirtió calles, conventos y casas en una defensa por capas que sorprendió al ejército francés.

Batalla de los Arapiles
Wellington aprovechó una separación en la línea francesa y logró una de sus victorias tácticas más brillantes.

Batalla de Vitoria
Vitoria derrumbó el régimen de José I y desplazó la guerra hacia los Pirineos y el sur de Francia.
Consultar las 48 batallas y sitios →
Personas, decisiones, contradicciones
Más allá de héroes y villanos
Wellington, Palafox, Castaños, Soult y Suchet actuaron dentro de estructuras militares que limitaban sus decisiones. José I intentó gobernar un territorio ocupado; Fernando VII se convirtió en símbolo de legitimidad durante su cautiverio y abolió después la obra constitucional. Guerrilleros, diputados, artistas y civiles construyeron otras formas de acción y memoria.
Las biografías separan hechos documentados, reputación contemporánea y leyenda posterior. Cada una incorpora una cronología razonada, relaciones políticas o militares, controversias y vías para localizar fuentes primarias.
Entrar en el archivo biográfico
Arthur Wellesley, duque de Wellington
Organizó desde Portugal una fuerza disciplinada, aprovechó las Líneas de Torres Vedras y condujo la ofensiva aliada desde Arapiles hasta Toulouse.

Agustina de Aragón
Su actuación junto a una batería durante el primer sitio fue convertida muy pronto en símbolo de movilización popular y femenina.

Francisco de Goya
Representó la violencia, el miedo y la deshumanización sin limitarse a una visión triunfalista de ningún bando.
Una guerra que también se libró con imágenes y palabras
Goya, la prensa patriota y josefina, los sermones, las coplas y las memorias no se limitaron a reflejar la guerra: ayudaron a darle significado. Las imágenes de violencia, las proclamas y los relatos heroicos definieron responsabilidades, movilizaron recursos y fijaron recuerdos que todavía condicionan la forma de contar el periodo. La sección cultural reúne obras comentadas, galerías, recursos de consulta y lugares de memoria.
Consecuencias
Qué dejó una guerra que terminó sin cerrar sus conflictos
El coste humano no puede resumirse en una cifra única. Muertes en combate, epidemias, hambre, represalias y desplazamientos se registraron de forma desigual. Los asedios destruyeron barrios y redes productivas; las requisas trasladaron el sostenimiento de los ejércitos a comunidades que ya sufrían escasez.
La economía quedó afectada por la pérdida de cosechas, ganado, talleres, caminos y crédito público. Al mismo tiempo, la crisis de soberanía aceleró procesos políticos en América y alteró la relación entre la Península y los territorios ultramarinos. La Constitución de 1812 ofreció un lenguaje liberal que sobrevivió a su abolición y reapareció en sucesivos ciclos revolucionarios.
La memoria convirtió determinados episodios en símbolos nacionales y locales. Bailén, Zaragoza, el Dos de Mayo o la guerrilla fueron reinterpretados por liberales, conservadores y nacionalistas. Comprender ese legado exige estudiar tanto los hechos de 1808–1814 como las conmemoraciones, monumentos, novelas y obras de arte que después definieron qué debía recordarse.
Aprender participando
¿Cuánto sabes de 1808–1814?
El quiz ofrece tres niveles y explica cada respuesta. Úsalo como repaso rápido o como punto de partida para abrir las fichas relacionadas y descubrir qué parte del conflicto conviene estudiar después.
Empezar el quiz históricoCriterio editorial
Una base para estudiar, enseñar e investigar
El sitio distingue entre dato confirmado, estimación e interpretación. Las cifras de efectivos y bajas se presentan con cautela; las imágenes incluyen autoría, licencia y procedencia; y cada artículo termina con fuentes para ampliar. El enlazado interno conecta campañas, protagonistas, conceptos y acontecimientos de la cronología.
No se trata de sustituir archivos o monografías académicas, sino de ofrecer una puerta de entrada rigurosa: suficientemente clara para quien comienza y suficientemente estructurada para orientar una investigación posterior.